Polonia
La República de Polonia está situada en Europa Central; limita al oeste con Alemania, al sur con la República Checa y Eslovaquia, al este con Ucrania, Bielorrusia y Lituania, al norte con Rusia y el mar Báltico. La capital del país es Varsovia, otras ciudades importantes de Polonia son: Lodz, Cracovia, Wroclaw, Poznan, Gdansk, Katowice y Szczecin. El idioma más común, aparte del polaco, es el inglés, aunque cada vez es más popular el idioma español.
Se distinguen bien las cuatro estaciones del año, siendo también recomendable conocer el país en primavera y en otoño que con su abanico de colores y sol otoñal denomina esta época del año como otoño dorado de Polonia. Si al viajero no le asustan las temperaturas bajas, cualquier estación del año es buena para visitar Polonia. Polonia tiene clima templado. Durante el verano, la temperatura media en julio es de 24 grados. Hay, por supuesto, días calurosos en los que la temperatura excede los 30 grados. Los meses más fríos de invierno son enero y febrero, sigue siendo una época buena para visitar al país, aprovechando la nieve para la práctica deportes de invierno en la parte sur de Polonia. Con grandes nevadas, las montañas polacas ofrecen buenas condiciones para los entusiastas de los deportes de invierno.
En todas las ciudades existe una buena y puntual red de transporte público, generalmente los autobuses urbanos y tranvías, y en Varsovia, el metro. Los billetes se pueden conseguir en kioscos de prensa y su precio varía de la ciudad o modalidad de los mismos. Para moverse entre las grandes ciudades, la mejor manera es el tren. En Polonia todavía no hay muchas autopistas ni autovías de pago, lo cual, aunque parezca incómodo al viajero, da la posibilidad de ver pequeños pueblos en ruta.
Es un país que ofrece experiencias inolvidables a los turistas de los más diversos gustos. Los entusiastas de la naturaleza seguramente disfrutarán de la arena dorada de sus playas en la costa del mar Báltico al norte y los escarpados riscos de los Tatras al sur. La maravillosa cadena de los Lagos Mazurianos espera a los fanáticos de los deportes acuáticos y las verdes selvas de las Montanas Bieszczady a quienes les guste el senderismo.
Polonia es un país verde, el 22 por ciento de su superficie está cubierta por bosques de diferentes tipos, siendo los más comunes los pinos. El complejo forestal más grande incluye el Bory Dolnoslaskie, Bory Tucholskie, Puszcza Augustowska, Puszcza Knyszynska, Puszcza Bialowieska y Puszcza Solska. Se encuentran bajo protección gran variedad de extrañas especies de animales y plantas. El Parque Nacional de Bialowieska es el parque nacional más antiguo de Polonia y abarca zonas boscosas de la antigua selva real. Su parte más valiosa se halla dentro de los límites de una reserva que puede ser visitada en compañía de un guía. Aquí tiene su baluarte el mayor mamífero de Europa: el bisonte. Es posible realizar la visita en un tren de vía estrecha. El parque fue fundado en 1932 y ofrece un total de 4 km de rutas turísticas. Está incluido en la lista de Reservas de Biosfera de la Unesco desde 1977.
En Polonia existe un conocido proverbio que todos los polacos se toman muy en serio. Grosso modo se traduce como "Un huésped en tu casa es Dios en tu casa". Por eso, independientemente de dónde o cómo vivan, los polacos recurren a su larga tradición de hospitalidad eslava para dar la bienvenida a nacionales y extranjeros con calor y afecto. A pesar de su turbulenta historia y de los cambios dramáticos que moldearon la sociedad polaca de hoy, los polacos han mantenido vigorosamente un marcado sentido de cultura y comunidad.
Para aquellos a quienes les guste la historia y sus recuerdos, Polonia extiende una invitación para visitar las numerosas ciudades antiguas, cuidadosamente restauradas, los castillos reales de Varsovia y Cracovia, la antigua capital, y visitar los viejos palacios erigidos por los magnates polacos. Numerosos museos traen a la memoria siglos pasados, tales como el Museo Biográfico de Nicolás Copérnico en el antiguo lugar de los obispos Warmian en la ciudad de Frombork o las minas subterráneas medievales de Wielicka.
Hace poco, en la Lista de Patrimonio de la Humanidad han sido incluidas ocho iglesias de madera, de estilo neogótico, situadas en la voivodía de Malopolska (Polonia Menor) y en la voivodía de Podkarpacie (al este de Cracovia). Con su peculiar estilo montanés, algunas realizadas sin utilizar ni un solo clavo, se componen dentro del paisaje montanoso del sur del país. Se trata de cuatro edificios sacarles en Malopolska: Debno, Binarowa, Lipnica Murowana y Sekowa, y dos en Podkarpacie, en la localidad de Blizne y Haczów
En Varsovia, pese a haber sido destruidos en su totalidad durante la II Guerra Mundial, tanto el caso antiguo como el Castillo Real fueron reconstruidos y hoy día están incluidos en la lista de monumentos Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. La Plaza Mayor de la parte antigua de la ciudad, rodeada de antiguas casas de la burguesía, goza de gran popularidad entre los turistas, así como el Palacio Real, la Barbacana (fortaleza defensiva) y la catedral gótica de San Juan. A lo largo del Camino Real podemos visitar numerosos palacios e iglesias antiguas,
entre ellas la de la Santa Cruz, donde reposa la urna con el corazón de Frederick Chopin.
Hay otros dos complejos palaciegos que vale la pena visitar: la residencia de verano del último rey polaco, y el palacio barroco de Wilanów, residencia a las afueras del rey Juan III Sobieski. Sin embargo, el edificio más emblemático de la ciudad es el Palacio de la Cultura y de las Ciencias. Fue un “regalo” de la Unión Soviética al pueblo polaco, y ofrece desde su piso 30 una impresionante vista panorámica sobre la ciudad. Varsovia es anfitriona de eventos culturales de renombre internacional como el Concurso Internacional de Piano Frederic Chopin, el Festival Internacional de Otoño de Música Contemporánea y la Reunión Internacional de Jazz.
Toda persona que visite Cracovia debería acercarse a la plaza medieval más grande de Europa, a la iglesia de Santa María con su altar-tríptico en madera de tilo, el conjunto de Wawel con el castillo y la catedral (y su destacada capilla renacentista), así como el edificio medieval de la universidad del Colegium Maius, con una colección única de instrumentos astronómicos. A las afueras de la ciudad esta la abadía de Tyniec, del siglo XI, también a la espera de quedar incorporada en la lista de la Unesco. El barrio judío de Kazimierz conserva en gran medida la riqueza de la herencia judía, con su cementerio del siglo XVI y sus siete sinagogas, una de las cuales es hoy día sede del Museo Judío.
Todos los veranos se celebra en este barrio el Festival de Cultura Judía, que atrae a amantes de dicha cultura del mundo entero. Se puede acudir a conciertos, espectáculos teatrales, exposiciones, objetos de arte y baile. Además podemos pasarlo maravillosamente el día de clausura, en el que se celebra un concierto al aire libre en la calle Szeroka, concierto que termina bien entrada la noche. Otros acontecimientos culturales que se celebran en Cracovia atraen a miles de visitantes a la ciudad a lo largo de todo el ano. El conjunto del casco antiguo junto con la colina de Wawel están incluidos en la lista de la Unesco de monumentos Patrimonio de la Humanidad. La configuración medieval del centro histórico no ha cambiado desde hace siglos.
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