Polonia
Polonia se anexionó a la Unión Europea en 2004 pero ya hace muchos años que este hermoso país formaba parte activa de la vida europea. Las riquezas del subsuelo polaco, junto con su posición estratégica han atraído a muchos que han querido doblegar el espíritu de sus gentes sin lograrlo. El respeto por las diferentes religiones, ha hecho de Polonia un crisol de creencias muy interesante que aun hoy se puede palpar en su arquitectura y cultura.
En Polonia la gente es muy amable con los visitantes. Existe un orgullo nacional muy arraigado basado en un refrán que traducido dice “Un huésped en tu casa es Dios en tu casa”. En las ciudades los jóvenes suelen hablar inglés estupendamente y en algunos casos castellano. En el interior suele ser más complicado comunicarse, pero la amabilidad y calor de los polacos remedia cualquier malentendido.
Mucha gente no quiere visitar Polonia porque tiene en mente esa foto de las películas de espías rusos, donde el cruento invierno era capaz de ejércitos completos. Lo que esa gente desconoce es que ese extremo invierno da paso a una magnífica y florida primavera. El otoño también es una excelente época para conocer Polonia, cuando todos los árboles se tiñen de colores del atardecer. Para los amantes del esquí, el país del Este, es una fuente de felicidad. Las pistas de esquí polacas están siempre nevadas naturales y poco concurridas.
Varsovia es la ciudad más atractiva y la capital, todos quieren ver la ciudad que surgió de sus cenizas. El casco antiguo y el Castillo Real hoy en día forman parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. De gran popularidad entre los turistas, la iglesia de Santa Cruz donde reposa la urna con el corazón de Chopin.
Para los interesados en el patrimonio cultural y arquitectónico de Varsovia, pueden visitar decenas de complejos palaciegos como: la residencia de verano del último rey polaco, el palacio barroco de Wilanów y la residencia del rey Juan III Sobieski. Y por supuesto, disfrutar de eventos culturales de envergadura internacional como el Concurso Internacional de Piano Frederic Chopin, el Festival Internacional de Otoño de Música Contemporánea y la Reunión Internacional de Jazz.
Por su parte Cracovia ofrece también un catálogo de patrimonio inmenso. Entre el que destaca: su plaza medieval, la iglesia de Santa María, el castillo y la catedral en estilo Wawel, la Universidad del Colegium Maius, la abadía Tyniec y el barrio judío de Kazimierz. Este útlimo aun conserva su impresionante cementerio del siglo XVI y siete de sus sinagogas. En cuanto a oferta cultural Cracovia no se queda atrás. El Festival de Cultura Judía es el más conocido del mundo y atrae a cientos de visitantes anualmente.
Las ciudades más comúnmente visitadas en Polonia son Cracovia y Varsovia. Sin embargo, las preciosas Gdansk, Wroclaw, Poznan, Katowice, Lodz y Szczecin bien merecen una visita. Todas las ciudades cuentan con un excelente transporte público a precios accesibles ―créanme en Varsovia agradecerán no tener que camina―. En lo que respecta a las carreteras que comunican las ciudades podemos decir que ideales para rutas panorámicas y lentas, porque son un poco viejas.
Además de visitar las ciudades polacas, muchos acuden para disfrutar de las extensas áreas verdes del país. Hay que recordar que Polonia tiene más del 22% de su superficie cubierta por bosques protegidos. El Parque Nacional de Bialowieska, el más antiguo del país y reserva de la biosfera de la UNESCO, es un refugio de muchas especies protegidas que sólo son un recuerdo en otros países europeos, como el bisonte. El parque posee un viejo tren que realiza una ruta de 4 Km. Los amantes del senderismo se sorprenderán con las pulcras indicaciones y las rutas bien trazadas.
Estoy segura que a muchos les sorprendería saber que Polonia es un país de extensas y doradas playas bañadas por las azuladas aguas del Báltico. Y es que este país tiene mucha diversidad natural. Los Montes Tatras, los lagos Mazurianos, las minas de sal en Wielicka y los tupidos bosques de las Montañas Bieszczady completan lo más destacado del paisaje polaco.
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